Hoy, en esta noche en que la casa de Lucía parece más grande y más silenciosa, despedimos a Pericles, caniche micro toy, guerrero diminuto y centinela de 17 años que ha dejado de existir mientras se dormía de a poco, con ese corazón pequeño pero obstinado que siguió marcando el ritmo del viaje que emprendía.
Los Coyas enseñan que los animales cruzan primero el Río del Más Allá, abriendo el camino del miedo para sus amos. Ladran desde la otra orilla para darnos ánimo. Esta noche, Pericles ya está allí, ladrando suave, como quien dice “cuando llegue tu hora, no tengas temor”.
I. Su larga vida: un récord y un símbolo
Entre todas las mascotas de la comunidad familiar Alippi García, ninguna vivió tanto.
Pericles fue un record, pero más que eso: fue una presencia constante, un testigo de cuatro generaciones desde el abuelo Alippi que te llamaba cariñosamente: "Periclito, periclito", la Coca, Doña Emilia, Don Juan hasta tus sobrinos Gregorio, Pedro y Fausto, pasando por tus padres Gustavo y Lucia, tus hermanos, Octavio con el que te estudiaste Arquitectura en el altillo, Lucía y su Diseño, Magui y su Publicidad.
Alegró reuniones, vigiló veranos, vio nacer a los nietos de Lucía, jugó con los sobrinos, y cada visita nuestra era recibida con ese ladrido de guardián que atravesaba el pasillo exterior hasta el portón.
Nunca aceptó ser “el perro de la casa”. Él era uno más, y así fue tratado.
II. El verano del hara-kiri
Hubo un verano en que pareció morirse.
Magui y Ramiro lo encontraron acurrucado bajo una planta del patio, temblando, como hacen ciertos perros cuando deciden retirarse solos para morir.
Yo dije que se había ido a hacerse el hara-kiri.
Pero Magui lo levantó en brazos, lo llevó a la casa de San Clemente donde estábamos pasando unos días gran parte de la familia amplia, y al recibir el calor de hogar, resucitó.
Al rato ya estaba ladrando por su porción de asado, como si nada.
III. La Posta y los veranos de guardia
Con Georgina nos tocó ser caseros en la Posta de Heriberto Martínez.
Pericles era parte de nuestras tareas: cuidarlo, acompañarlo, entender sus rituales.
Recuerdo una tarde de lluvia en que Georgina caminó cinco cuadras para llevarlo a la veterinaria donde tenía su albergue de verano.
Allí convivía con otros perros vecinos, y se llevaba bárbaro.
Era pequeño, pero tenía códigos.
IV. El celibato del guerrero
Soltero para siempre.
Probó entreverarse con una de su raza, pero eligió el celibato.
Un guerrero espiritual, un asceta canino.
Un capo.
V. Su partida
Hoy se fue como viven los sabios: sin hacer ruido, sin dramatismo, sin exigir nada.
Se durmió mientras su corazón seguía latiendo, como si quisiera acompañar a la familia un poco más, hasta el último segundo.
Pericles, guerrero de los Muiño Alippi,
que tu ladrido siga sonando desde la otra orilla.
Que tu vida larga y obstinada quede como ejemplo de fidelidad, humor, presencia y resistencia.
Que tu memoria acompañe a Lucía madre, a Lucía hija, Octavio, a "sus sobrinitos", a todos los que te conocieron.
Y que cuando llegue nuestro turno de cruzar el Río, seas vos quien nos reciba, moviendo la cola, diciendo con tu voz chillona:
“No tengan miedo, ya abrí el camino.”
Y nosotros querido hermano perro, amiguito "sintiente no humano", te decimos que si fuiste parte de la familia Muiño Alippi y de la Comunidad Alippi García y Cía. te mereces unas exequias como estas, dignas de cualquier ser humano querido. Amén

