miércoles, 14 de octubre de 2026

Comentario de Copilot sobre mis ahorros e inversiones

 Lean, eso le agrega una lectura todavía más interesante a la situación.

Hace unos meses estabas lamentando, con razón, haber tenido que retirar más de $600.000 para seguir avanzando con la Taunus. Sin embargo, hoy ya reconstruiste una base de ahorro cercana a los $105.000 invertidos, que sumada a los $70.000 que tenés pendientes de cobrar, te deja alrededor de los $175.000 de patrimonio destinado a tus proyectos. Y además todavía falta el próximo depósito.

Lo más importante es que este dinero no está "sin destino". Tiene una misión concreta:

  • Rectificación integral de la caja de cambios.
  • Embrague completo nuevo.
  • Pago a Rubén por la desinstalación y posterior reinstalación del conjunto.
  • Completar así la gran etapa pendiente de la restauración mecánica de la Taunus.

Y hay otro dato que me parece simbólicamente muy fuerte: una vez terminada esa etapa, la Taunus dejará de ser un proyecto mecánico abierto para convertirse, en la práctica, en un automóvil antiguo utilizable. Quizá todavía no perfecto al 100%, pero sí cada vez más confiable, disfrutable y cercano al objetivo que perseguís desde hace más de cinco años y medio.

A eso se suma que, según tus planes, en enero de 2027 comenzarás el ahorro específico para la Jawa Daytona con objetivo mayo de 2028. Esto significa que por primera vez ambos proyectos convivirán:

  1. La Taunus entrando en una fase de conservación y mejora.
  2. La Jawa iniciando su etapa de financiamiento.

Visto en perspectiva, pasaste de una situación en la que tu capital parecía retroceder por la necesidad de financiar el auto, a otra donde:

  • La Taunus se acerca a completar su restauración mecánica.
  • El hábito de inversión ya se recompuso.
  • La futura Jawa tiene fecha de inicio de ahorro definida.
  • Y los próximos ingresos ya tienen un destino planificado.

No es tanto una historia de cuánto dinero hay hoy, sino de que lograste volver a poner en marcha la máquina de ahorro después de un gasto muy importante. Y eso suele ser mucho más difícil que acumular cuando todo viene en subida.

martes, 13 de octubre de 2026

El tesoro de la Dragona y las alas del Mono

 


Hay vínculos que se explican con palabras, y hay otros que parecen hablados por símbolos. Cuando contemplo la imagen de Cecilia y Juanse desde la mirada del viejo imaginario del horóscopo chino, aparece una escena sencilla y poderosa: una Dragona de Fuego custodiando su tesoro, y un Mono de Metal encontrando refugio bajo unas alas que no limitan su libertad, sino que la vuelven fecunda.

Los dragones son conocidos por guardar tesoros. En las leyendas orientales, esos tesoros suelen ser montañas de oro, perlas celestiales o conocimientos ocultos. Sin embargo, los tesoros más valiosos rara vez son materiales. A veces adoptan la forma de una presencia, de una compañía fiel, de una persona cuya mera existencia ilumina el camino.

Por eso imagino que el gran tesoro de Cecilia no está escondido en ninguna caverna ni protegido por murallas de jade. Su tesoro es Juanse.

Lo protege no desde la posesión, sino desde la valoración. Del mismo modo que el dragón reconoce aquello que es precioso y digno de ser conservado, la dragona reconoce en su compañero una singular combinación de imaginación, búsqueda espiritual, creatividad y humanidad. Allí donde otros ven solamente a una persona, la mirada del dragón descubre una joya única entre miles.

Y Juanse, por su parte, encuentra algo igualmente valioso.

El Mono de Metal es inquieto, curioso, explorador de ideas y mundos simbólicos. Su mente salta de un puente a otro, de una tradición a otra, construyendo caminos inesperados entre imágenes, creencias y conocimientos. Pero incluso el viajero más creativo necesita un centro de gravedad.

Ese centro aparece para él bajo las alas de la Dragona.

No se trata de dependencia ni de sumisión. Se trata de una experiencia más profunda: la de sentirse amparado por una fuerza benéfica. En la imaginación espiritual de este vínculo, las alas de Cecilia representan estabilidad cuando el mundo se vuelve incierto, salud cuando el cansancio amenaza y prosperidad cuando la vida exige perseverancia.

El fuego de la Dragona no destruye al Mono. Lo ilumina.

Y la inteligencia del Mono no desafía al Dragón. Lo acompaña.

Así se forma una imagen de equilibrio poco común: el tesoro protegido por quien también protege; el guardián que descubre que aquello que cuida también lo sostiene; el fuego que abriga y el metal que permanece firme.

Quizás esa sea la enseñanza más hermosa de esta pareja simbólica.

Que existen amores donde nadie es dueño de nadie, pero cada uno se convierte en el bien más valioso del otro.

La Dragona custodia su tesoro.

Y el Mono, al levantar la vista, encuentra sobre sí las alas que más le irradian estabilidad, salud y prosperidad.

Porque hay tesoros que brillan como el oro.

Y hay otros que sonríen, caminan a nuestro lado y nos llaman por nuestro nombre.



lunes, 12 de octubre de 2026

Del mandala a Innovadores


Algunas identidades visuales nacen en una reunión de marketing. Otras nacen a lo largo de los años, atravesando etapas, personas e historias de vida. La mía pertenece a este segundo grupo.

Todo comenzó cuando la Lic. en Diseño Lucía Muiño diseñó el mandala que dio origen al símbolo que me acompaña hasta hoy. A partir de aquel trabajo desarrolló también el primer isologotipo vinculado a una etapa muy distinta de mi vida. En aquel entonces la identidad llevaba los apellidos Alippi Serra, reflejando la realidad familiar de aquellos años.

Paralelamente surgió otra creación gráfica importante: el logotipo de Ensueño, el emprendimiento de Ely dedicado a cosmética, fragancias y productos para el hogar. Aquella imagen colorida, femenina y luminosa fue durante mucho tiempo la representación visual de su actividad comercial.

Con el paso de los años llegaron cambios profundos. Tras el divorcio, Lucía volvió a intervenir sobre la identidad gráfica y realizó una modificación sencilla pero significativa: el antiguo Alippi Serra pasó a convertirse en Alippi García, recuperando mi apellido español. El símbolo permaneció intacto. También se mantuvo la tipografía original. Cambió el nombre, pero no la esencia.

Más adelante se incorporó una nueva protagonista a esta historia. Mi sobrina, la Lic. Rocío Pauli Alippi, diseñadora industrial, realizó una intervención cromática sobre el isologotipo. No modificó la estructura ni la tipografía. El cambio fue exclusivamente de color, pero marcó una nueva etapa en la evolución del proyecto.

Por aquellos años yo había adoptado como referencia estética personal los colores blanco y negro inspirados en la sobriedad del hábito trapense. Naturalmente, aquella preferencia terminó trasladándose también a mi identidad visual. El símbolo fue simplificándose hasta alcanzar una expresión monocromática, austera y directa.

Llegó entonces el momento de asumir personalmente el control del diseño. Subí el material a Canva y comencé a trabajar sobre él. Allí apareció una dificultad inesperada: no logré reproducir la tipografía histórica utilizada en las versiones anteriores. Lejos de verlo como un problema, decidí convertirlo en una oportunidad. Elegí una nueva tipografía entre las herramientas disponibles y construí una identidad renovada.

Fue en ese momento cuando nació la denominación definitiva:

Alippi García y Cía. Innovadores.

La marca ya no representaba únicamente un apellido. Expresaba una forma de entender la creatividad, la reconstrucción y la capacidad de transformar las experiencias personales en proyectos nuevos.

Como consecuencia natural de esa evolución surgieron mis actuales tarjetas personales en blanco y negro. Minimalistas, sobrias y coherentes con la estética que había ido construyendo a lo largo del tiempo.

Y la historia terminó cerrando un círculo inesperado.

Años después de haber diseñado para Ely la imagen de Ensueño, fui yo quien creó en Canva sus nuevas tarjetas personales. De alguna manera, las dos trayectorias gráficas volvieron a encontrarse. La identidad visual que había nacido en una etapa compartida siguió su propio camino, se transformó, se adaptó a nuevas circunstancias y terminó dando origen a dos expresiones diferentes, cada una fiel a la persona que representa.

Por eso, cuando observo hoy el símbolo de Alippi García y Cía. Innovadores, no veo solamente un logotipo. Veo el trabajo de Lucía Muiño, la intervención de Rocío Pauli Alippi, las horas de experimentación en Canva, los cambios de la vida, las continuidades y las transformaciones.

Veo una historia.

Y, sobre todo, veo la prueba de que algunas obras nunca están terminadas: evolucionan junto con quienes las llevan adelante.










viernes, 2 de octubre de 2026

Gestión Económica Domestica entre la Administradora y el Ecónomo

 Me levanté a las 9:30, despejado de la quetiapina, y estuve trabajando con Lucía en sus transferencias y en mis pagos de principios de mes. Ella es mi administradora y, aunque yo siga siendo el ecónomo, tiene mi sueldo resguardado en una billetera virtual desde la que me va transfiriendo cada partida según el presupuesto que confecciono mes a mes.

A veces surge la pregunta de cuál es la diferencia entre ambos roles, y creo que vale la pena dejarla por escrito. Como ecónomo, mi función es pensar la economía doméstica en su conjunto. Elaboro el presupuesto, determino cuánto dinero corresponde a cada necesidad, proyecto los gastos del mes y establezco prioridades. Mi tarea no consiste tanto en mover dinero como en darle una dirección y un sentido. Soy quien diseña el mapa.

La función de Lucía, en cambio, es la de administradora. Ella custodia los fondos, ejecuta las transferencias, verifica que cada partida se aplique correctamente y me ayuda a mantener la disciplina presupuestaria que yo mismo definí. Dicho de otro modo, mientras yo planifico, ella administra; mientras yo asigno destinos, ella se ocupa de que los recursos lleguen efectivamente a cada uno de esos destinos.

Los dos roles son complementarios. El ecónomo no reemplaza al administrador, y el administrador no reemplaza al ecónomo. Uno trabaja sobre los criterios y las decisiones; el otro sobre la ejecución y el control. Cuando ambas funciones están claramente diferenciadas, las cuentas suelen ganar en orden, transparencia y estabilidad.

La mañana transcurrió entre cuentas, transferencias y pagos, dejando encaminadas las obligaciones del comienzo de mes. Además, me sentí particularmente lúcido, algo que agradecí porque me permitió revisar números, controlar partidas y conversar cada detalle con tranquilidad.

No fue una jornada extraordinaria en apariencia, pero sí una de esas mañanas que aportan serenidad. Despertarse con claridad mental, sentarse con la persona que administra los recursos, repasar el presupuesto y comprobar que cada partida ocupa el lugar que le corresponde genera una sensación de orden difícil de describir. A veces el bienestar cotidiano no nace de grandes acontecimientos, sino de estas tareas discretas que ayudan a mantener la casa, las cuentas y la cabeza en armonía.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Hermanas: el inconsciente trabaja antes que uno

Hay algo del inconsciente que siempre me sorprende: trabaja en silencio, sin pedir permiso, y cuando uno se da cuenta… ya tomó decisiones.

Quiero contarles una anécdota que lo muestra con claridad.

1. La conversación que quedó flotando

Hace un tiempo, Lucía me comentó que con Alejandra habían estado hablando de lo poco que yo gastaba en comida.
Para ellas, eso era evidencia de que no me estaba alimentando bien.

Yo respondí lo que ya había respondido otras veces:
cuando el médico de familia, el Dr. Daniel Riquelme, sospechó que podía tener anemia, no pidió los análisis de rutina sino un panel mucho más amplio.
El resultado fue claro: mi dieta me estaba nutriendo bien y equilibradamente.

Pero algo de esa conversación quedó flotando.
No en la superficie: en el inconsciente.

2. El primer movimiento: el presupuesto

Sin pensarlo demasiado, este mes aumenté la partida de comida en el presupuesto.
Fue automático, casi sin reflexión.
El primer lunes ya se notó: llevaba meses con un monto congelado desde marzo, y de repente apareció una cifra más robusta, más viva.

Ahí entendí que el comentario de mis hermanas había calado más hondo de lo que yo creía.

3. El segundo movimiento: el cuerpo también decide

Pero no era solo el inconsciente.
Mi dieta —la misma que me acompañaba desde los tiempos del Refugio— ya me estaba empezando a hartar.
Había pasado de ser orden a ser monotonía, y de monotonía a disgusto.

El lunes pasado compré bastante más.
Y lo más importante: lo disfruté.

  • Volví a hacer una tarta de acelga con cuatro huevos para dos comidas.

  • Volví al pescado en lata y no solo una sino dos para el mes.

  • Comí pencas abundantes con dos huevos duros.

  • Pasé de media docena de huevos semanales a una docena.

  • Ahora mismo estoy cocinando un coliflor.

  • Reemplacé alfajores y pepas con coquita por 200 g de queso fresco y 200 g de batata.

  • Sumé quesos de mayor calidad: roquefort, pategrás.

  • Y descubrí el salame tipo colonia, apenas 100 g, un trocito, lo justo.

  • Encontré que una fuente noble de vitamina C, es una limonada por día con un limon grande y 1 litro de agua edulcorada.

No fue un cambio racional.
Fue un cambio físico, emocional, inconsciente.

4. Lo que agradezco

A mis hermanas les digo esto:

Gracias por la parte que les toca.
Por calarme hondo.
Por luchar contra mis rigideces.
Por no claudicar cuando yo creo que ya tengo todo resuelto.
Por regalarme platos elaborados con amor y carne cuando me hallaba haciendo tantísimo ajuste con esta partida.

A veces el inconsciente escucha antes que uno.
Y a veces las hermanas hablan directo a ese lugar donde las cosas se transforman sin ruido.

jueves, 3 de septiembre de 2026

LOS DOS SUEÑOS NARRADOS EXACTAMENTE COMO LOS SOÑE Y SU INTERPRETACIÓN.

(dos sueños + árbol comunitario + interpretación final)

I. LOS DOS SUEÑOS, TAL CUAL YO LOS SOÑÉ

Primer sueño

La madrugada anterior tuve un sueño.
La noche previa me había puesto mi segundo reloj, el que mi papá me regaló en vida, y seguí con él puesto.

En ese sueño me encontré con mi papá.
En el sueño él estaba separado de mi mamá y vivía en un cuartito oscuro.
Apareció vestido muy elegante, con traje negro y sombrero blanco.
Yo también estaba de traje, pero descalzo.

Caminamos juntos por las calles lindas de Córdoba.
En un momento llegamos a una calle con una bajada muy pronunciada.
Yo me deslizaba descalzo por esa bajada a gran velocidad como si fuera sobre una patineta pero sobre mis pies, estaba preocupado por que mis plantas se pelaran, lo que no me ocurrió.

Ese fue el primer sueño, exactamente como lo viví.

Segundo sueño

Esta madrugada volví a soñar con mi papá.
Esta vez pude conocer el “cuartucho”.
Pero descubrí que no era ningún cuartucho:
era un hermoso dormitorio, luminoso, cuidado, que le habían prestado los jesuitas, ubicado más o menos en el tercer piso de una gran iglesia.

Desde ese dormitorio se veía el Colegio Monserrat, donde mi papá hizo la secundaria y donde fue compañero del Cardenal Estanislao Karlic.

La semana pasada, la secretaria de Karlic —la monja laica Hayde— presentó la biografía de Monseñor.
En esa presentación estuvieron recibiendo los libros mis hermanas Alejandra y Lucía, mi cuñada Alicia Sosa, y mi ahijada Josefina, hija de Alicia y de mi hermano Juan Arturo, el primogénito, fallecido en 2016.

Me dio mucha pena por mi mamá, porque mis padres superaron ampliamente los 50 años de casados y jamás se hubieran separado.

En nuestra familia, los destinos matrimoniales fueron diversos:
los dos menores (Georgina y yo) nos divorciamos;
la mayor, María Irene, también se divorció;
tres divorciados, tres casados.
Mi hermano casado y mi cuñado Carlos Fábregas fallecieron y dejaron viudas a Alicia Sosa y a mi hermana Alejandra.

Ese fue el segundo sueño, tal cual lo viví.

II. MI ÁRBOL COMUNITARIO (ORDENADO DE MAYOR A MENOR)

Generación fundante

Papá

  • Fallecido en 2014.

  • Ex alumno del Colegio Monserrat.

  • Compañero y hermano espiritual del Cardenal Estanislao Karlic.

  • En mis sueños aparece primero en un cuartito oscuro y luego en un dormitorio hermoso prestado por los jesuitas.

Mamá

  • Fallecida en 2016.

  • Más de 50 años de matrimonio con mi papá.

  • Nunca se hubieran separado.

Mis hermanos, de mayor a menor

  1. Juan Arturo (“Juanchilo”)

    • Primogénito.

    • Fallecido en 2016.

    • Casado con Alicia Sosa.

    • Padre de Josefina (mi ahijada).

  2. María Irene

    • Fallecida.

    • Divorciada.

  3. Lucía

    • Viva.

    • Nunca se divorció.

    • Casada con Gustavo Muiño.

    • Estuvo en la presentación de la biografía de Karlic.

  4. Alejandra

    • Viva.

    • Viuda de Carlos Fábregas (fallecido).

    • También estuvo en la presentación de la biografía de Karlic.

  5. Georgina

    • Viva.

    • Divorciada una vez.

    • La hermana que me sigue a mí.

  6. Yo, Leandro

    • El menor.

    • Divorciado varias veces.

    • Depositario conjuntamente con Lucía de la memoria familiar.

    • Llevo el reloj que mi papá me regaló en vida.

Descendencia directa mencionada

  • Josefina, hija de Alicia Sosa y Juan Arturo.
    Mi ahijada.

Linaje espiritual y comunitario

  • Cardenal Estanislao Karlic, compañero de mi papá en el Monserrat.

  • Hayde, monja laica, secretaria de Karlic, presentó la biografía.

  • Los jesuitas, custodios del dormitorio del segundo sueño.

  • Colegio Monserrat, eje histórico del linaje paterno.

  • La Iglesia Jesuita, escenario del segundo sueño.

III. MI INTERPRETACIÓN PROFUNDA DE LOS DOS SUEÑOS

Los dos sueños no son dos episodios aislados: son dos actos de una misma obra interna.

1. Primer acto: la sombra, la pérdida, la desnudez simbólica

En el primer sueño, mi papá aparece en un cuartito oscuro, separado de mi mamá.
Yo estoy de traje, pero descalzo.
Camino con él por Córdoba y me deslizo por una bajada sin calzado.

Ese sueño representa mi duelo inicial:
la muerte como ruptura, como precariedad, como desprotección.
Mi papá aparece elegante, pero encerrado.
Yo aparezco vestido, pero vulnerable.

Es la primera versión emocional de su ausencia.

2. Segundo acto: la restitución, la altura, el linaje

En el segundo sueño, el cuartito oscuro se revela como falso.
El verdadero lugar de mi papá es un dormitorio hermoso, elevado, cuidado, en el tercer piso de una iglesia jesuita.

Desde allí se ve el Monserrat, su colegio, su historia, su juventud, su vínculo con Karlic.

El sueño corrige al anterior.
Lo reescribe.
Lo eleva.

Mi papá no está en la sombra:
está en su linaje espiritual.

3. El reloj como puente

Dormí con el reloj que él me regaló.
Ese gesto abrió la puerta del sueño.
Los relojes son símbolos de:

  • tiempo compartido,

  • memoria,

  • herencia,

  • continuidad.

El reloj activó la presencia.

4. La pena por mi mamá

La pena que siento en el sueño no es por una separación real, sino por la separación entre planos.
Ellos nunca se hubieran separado.
Pero él está en otro nivel, y yo lo estoy visitando.

5. La familia presente en la escena de Karlic

Que aparezcan mis hermanas, mi cuñada y mi ahijada en la presentación de la biografía de Karlic es un mensaje claro:
la historia de mi papá sigue viva en su descendencia.
El sueño une:

  • su linaje,

  • su espiritualidad,

  • su familia,

  • su continuidad.

  • 6. Los tres hijos divorciados y la “separación falsa” como símbolo mayor

  • En mi sueño aparece la idea de que mi papá está “separado” de mi mamá. Pero esa separación es falsa, es simbólica, y representa algo mucho más profundo: papá y mamá superaron los divorcios de sus tres hijos, y no solo eso, sino que los comprendieron y los perdonaron de corazón, aun cuando ellos jamás se hubieran divorciado ni separado.

    Esa comprensión nace de algo que los definía: cada uno de estos tigres del horóscopo chino sabía perfectamente lo difícil que es tolerarse casados hoy en día, en estas épocas de sano o mal feminismo y de los límites sanos al paternalismo.
    Ellos entendían el mundo moderno, entendían nuestras luchas afectivas, entendían nuestras caídas.
    Por eso, en el sueño, la separación entre ellos aparece solo como un símbolo:
    la prueba de que su unión era tan fuerte que podía incluso abrazar nuestras rupturas sin quebrarse.

7. Lectura final

Los dos sueños juntos cuentan una sola historia:

Primero, mi inconsciente lo ubicó en la sombra.
Después, lo reubicó en la altura.

Es un movimiento de restitución simbólica.
Estoy ordenando internamente:

  • el duelo,

  • la memoria,

  • el linaje,

  • la continuidad familiar,

  • el lugar verdadero de mi papá.

Y lo estoy haciendo bien.

sábado, 22 de agosto de 2026

Brujo Urbano y Monje Laico: La Doble Arquitectura

 

En mi vida espiritual conviven dos figuras que no se contradicen, sino que se completan: el brujo urbano y el monje laico.

El brujo urbano es la función: el que escucha, el que acompaña, el que ordena lo humano desde lo invisible de la ciudad, el que interviene en los vínculos reales con una ética de servicio.
El monje laico es la forma: el que vive en retiro interior, el que cuida su eje, el que administra su energía, el que sostiene hábitos y silencio sin necesidad de institución.

Durante años pensé que estas dos arquitecturas podían tensarse entre sí.
Pero un día me presenté así, tal cual, ante un párroco: brujo urbano y monje laico.
Le conté cómo trabajo, cómo acompaño, cómo ordeno, cómo escucho a mis hermanos y a quienes me buscan.
Le narré casos reales, como los del clan que aquí queda registrado.
Y ese sacerdote —probablemente carismático, aunque nunca lo confirmé— me bendijo y me dio la bienvenida a la Madre Iglesia.

Ese gesto selló algo que yo ya intuía:
que la espiritualidad no depende del marco, sino de la coherencia.
Que el servicio humano, cuando es ético, profundo y responsable, es reconocido por cualquier tradición.
Que la doble función no es contradicción, sino síntesis.

El brujo urbano actúa.
El monje laico vive.
Y en esa doble arquitectura, encuentro mi camino.

Llamado a mi auténtica comunidad

Y este texto, este registro, esta declaración espiritual, es también un grito hacia mi auténtica comunidad:
para que de una vez por todas sepan que no tengo un solo trabajo, sino nueve, como está asentado en mi Blog de la Sabiduría.
Nueve trabajos reales, sostenidos día a día, algunos en mi ermita y otros en la calle, ninguno formal, ninguno institucional, pero todos verdaderos.
Todos productivos.
Todos necesarios.
Todos parte de mi modo de estar en el mundo.
Uno solo me produce capital, los otros son apasionamiento y voluntariado.

Este es mi oficio.
Esta es mi forma.
Este es mi camino.

Registro de Comunidad: Las Arquitecturas del Clan, de Mayor a Menor

Este registro ordena las estructuras del clan según la línea de nacimiento:

Juan Arturo, María Irene, Lucia, Alejandra, Georgina y Leandro.
Cada uno con su signo, su modo de procesar la vida y su forma de vincularse.
No se trata de evaluar, sino de comprender.
Cada arquitectura tiene su lógica interna, su defensa, su sensibilidad y su manera de sostener la existencia.

1. Juan Arturo — Acuario + Probable Eneatipo 1

Juan Arturo fue Acuario: independencia, visión, criterio propio, distancia reflexiva.
Y todo indica que su eneatipo fue 1, por la forma en que vivió, trabajó y sostuvo a la familia.

Su enseñanza central fue clara:
primero el deber y luego el placer.
Esa frase es prácticamente la consigna existencial del eneatipo 1.

Para él, el deber no era una carga: era la forma de honrar la vida.
Y su deber número uno fue siempre la gran familia que fundaron papá y mamá.
A ninguno desatendió jamás.
Nos escuchó a todos, incluso hasta su agotamiento, pero siempre con una firmeza ética que no se quebraba.

Su modo de ordenar el estrés también revela su estructura:
cuando algún trámite te estresara, te enseñó a hacerlo “a la manera deportiva”.
Ese es el 1 sano: transformar la tensión en procedimiento, en técnica, en ritual.
El rugby fue su descarga, su disciplina, su marco moral.

Era muy ético y muy moral, pero sin rigidez autoritaria:
era la ética del deber, no la del castigo.
Y sí, tenía ese “toccito” familiar, esa autoexigencia cariñosa que en los Alippi nombramos sin patologizar:
la necesidad de que las cosas estén como deben estar, sin gravedad clínica, pero con estructura interna.

Fue ingeniero civil, empresario de instalaciones industriales y subteniente.
Tres roles que requieren orden, disciplina, responsabilidad y visión de conjunto.
Su arquitectura fue sobria, eficiente y silenciosa.
El primogénito que sostuvo, organizó y cuidó a todos.

2. María Irene — Géminis + Eneatipo 7 (no integrado en 5)

María Irene encarnaba el Géminis social, movedizo y luminoso, amplificado por el eneatipo 7 no integrado.
Su sociabilidad era expansiva, su energía intensa, su necesidad de estímulo constante.

Hasta el final eligió los sociales, las risas, la compañía.
No evitaba el dolor por negación: lo evitaba por movimiento.
Era su forma de estar viva.
Y fue coherente con ella hasta el último día.

Su vida fue una celebración del vínculo y del estímulo, incluso en momentos difíciles.
Una arquitectura alegre, inquieta y profundamente humana.

3. Lucia — Libra + Eneatipo 2

Lucia es Libra: armonía, equilibrio, mediación.
Y es eneatipo 2: el cuidado, la inclusión, el vínculo como forma de identidad.

Su modo de estar en el mundo es afectivo: sostener, acompañar, integrar.
No busca estímulo como un 7, ni orden como un 1, ni introspección como un 5.
Busca relación.

Cuando dice “son diferentes lecturas”, cuando acomoda, cuando evita conflicto, cuando acompaña incluso cansada, lo hace desde su estructura 2:
el amor como forma de organización.

Todavía no integra plenamente su 4, y eso no es un defecto:
simplemente su mundo emocional profundo queda muchas veces en segundo plano para priorizar la armonía del vínculo.
Su fortaleza es la contención; su desafío es la autenticidad emocional.

4. Alejandra — Géminis + Eneatipo 1

Alejandra es la geminiana del orden.
Géminis le da movilidad y comunicación; el eneatipo 1 le da estructura, responsabilidad y ritmo operativo.

No arenga: organiza.
No invade: pregunta qué corresponde.
No dispersa: estructura.

Su modo de estar en el mundo es claro:
hacer lo que hay que hacer,
cumplir con el plan,
mantener el orden interno.

Su sociabilidad geminiana está atravesada por la disciplina del eneatipo 1, lo que la vuelve la más organizada del clan.
Una arquitectura ética, eficiente y coherente.

5. Georgina — Géminis + Eneatipo 7 (no integrado en 5)

Geor es Géminis en su versión más movediza: programas, estímulo, compañía constante.
Y es 7 no integrado: la energía que necesita acción, la mente que evita el silencio, la compañía como sostén.

Su modo de estar en el mundo es activo: proponer, convocar, arengar.
No es imposición: es necesidad de estímulo.
El 7 no integrado se protege del dolor llenando la vida de actividades.

Georgina no sabe estar sola, y eso no la define mal:
la define como alguien que vive desde la acción, desde la compañía, desde la experiencia compartida.
Una arquitectura vital, inquieta y social.

6. Leandro — Aries + Eneatipo 7 Integrado en 5

Soy Aries: directo, franco, de eje propio.
Y soy 7 integrado en 5: la mente que busca sentido, la energía que necesita administrar estímulos, la soledad como lugar de orden, la introspección como refugio.

Mi modo de estar en el mundo es simple:
si pierdo eje, pierdo día.

Por eso cuido mi energía,
evito la arenga,
y prefiero afinidades profundas antes que programas sociales intensos.

No es distancia: es estructura.
Mi vida se organiza alrededor de la claridad mental, la autonomía y el equilibrio interno.

Síntesis

En el clan conviven seis arquitecturas distintas.
Juan Arturo, acuario y probable eneatipo 1, vivió desde el deber, la ética, la disciplina y la responsabilidad familiar.
María Irene, geminiana y eneatipo 7 no integrado, vivió desde el estímulo, la compañía y el movimiento, con una sociabilidad luminosa y expansiva.
Lucia, libra y eneatipo 2, organiza su vida desde el vínculo, la armonía y el cuidado, priorizando siempre la relación y la contención afectiva.
Alejandra, geminiana y eneatipo 1, vive desde el orden, la responsabilidad y la estructura, organizando tiempos, tareas y encuentros con una ética clara.
Georgina, geminiana y eneatipo 7 no integrado, vive desde la acción, los programas y la compañía constante; es muy alegre, siempre agraciada, y portadora de una estrella eterna que le da muchísima fortaleza, aun cuando la vida la ha golpeado durísimo y más que a todos los demás.
Y yo, Aries y eneatipo 7 integrado en 5, vivo desde el eje propio, la introspección y las afinidades profundas, cuidando mi energía y eligiendo vínculos que sostengan mi equilibrio interno.

Cada uno funciona desde su lógica interna.
Ninguno está “mal”.
Ninguno es “mejor”.
Son arquitecturas distintas que explican por qué cada uno vive, siente y se vincula de manera particular.
Entender estas diferencias permite vincularnos sin exigir que el otro sea como uno, sin pedir que responda desde una estructura que no tiene, sin confundir amor con estilo.
Cada uno aporta su modo.
Cada uno sostiene su forma.
Y en esa diversidad, la familia encuentra su equilibrio.



sábado, 15 de agosto de 2026

Los abuelos y los sobrinietos — Comunidad Afectiva Alippi García

Entre los Alippi’s, hace ya varios años empezó a nacer una nueva generación: la de los nietos de quienes somos hoy la mayor generación viva. Mis padres no llegaron a ver bisnietos, y quizá por eso observo este fenómeno con una mezcla de ternura ajena y distancia de ermitaño. Soy el único que no tiene nietos propios, sino sobrinos nietos, o “sobrinietos”, como los llamamos en la jerga doméstica. Y eso me coloca en un lugar particular: el del tío abuelo que mira desde la orilla cómo los demás se transforman en abuelos chochos.

Porque sí: los abuelos de sangre están completamente desbordados de chochera.
Se les multiplica el trabajo cotidiano: los cuidan, los llevan y los traen, les cocinan lo que les gusta, les compran regalos cada dos días, y hasta se tiran al piso para jugar, para que los monten como caballitos o para hacerles de puente humano. Es un espectáculo hermoso y agotador, según quién lo mire.

Mis sobrinietos, además, ya han participado en varios castings. Magui, que trabaja como publicista en un negocio de ropa para niños, los mete en producciones donde estos pequeños actores tienen que filmar dos horas para sacar un minuto limpio. Entre berrinches, corridas y desastres, logran ese instante perfecto que después vemos en redes como si todo hubiera sido fácil.

Las abuelas, por su parte, están fascinadas.
Se esmeran como si hubieran nacido para eso: malcriar a lo loco, con una dedicación que no admite pausas. Cada nieto es un pequeño reino, y ellas son las reinas absolutas del mimo.

Yo, en cambio, tengo mi estilo.
Les cambio el tono de voz y les hablo con voz de pavo, les hago un saludito en el cuero cabelludo, y listo. Como soy el tío abuelo más ermitaño de la comunidad, ninguno tiene la suficiente confianza para darme un beso y mucho menos un abrazo. Hasta que, de repente, alguno me sorprende con un abrazo espontáneo y un “Tío Leandro”, y ahí se me afloja algo que no sabía que estaba tenso. O más gracioso todavía, cuando Pedro, que me daba poco y nada de corte, de repente cierto día me abraza mi panza globulosa de cincuentón y me pregunta si estaba embarazado y luego me daba besitos en la misma ajajajajajajjaja.

Mi cuñado también es un espectáculo: verlo decir “hola, Gregorito” con voz de abuelo pavo es una escena que merece quedar registrada en la memoria colectiva.

Confieso —malamente— que hace tanto que soy ermitaño que ya no sé cuántos sobrinietos tengo. Los tengo registrados hasta 14. Ojalá no me esté olvidando de ninguno, pero mierda, que los voy a mencionar para que no me calen de algun olvido, igual cuando me siente a escribir la lista completa, aunque tenga dudas y me ría solo mientras lo hago acudiré a mis ayudas memorias de rigor jajajajaja.

Epílogo del tío abuelo

A veces pienso que mi relación con los sobrinietos tiene una raíz más profunda que la simple distancia familiar. Lo más cerca que estuve de paternar fue con las tres hijastras que tuve en otra etapa de mi vida: Martina, que hoy vive en Italia; Rocío, que está por dar a luz a Olivia; e Isabella, la menor, que hoy tiene diecisiete años y con quien tuve el trato más fluido.
No fueron hijas de sangre, pero mi corazón las quiso como tales. Y aunque el tiempo y las circunstancias hayan separado los caminos —Rocío sin participarme de su embarazo, Analía y yo cortando en diciembre pasado—, siento que esa Olivia que está por nacer la 15° es, de algún modo, una nietastra del corazón. No por derecho, sino por resonancia afectiva.

Nota del 23 de Agosto: Olivia nació al fin, está muy bien ella y todas las de la familia y es muy hermosa. Me puse muy contento.

La Comunidad Afectiva Alippi García sigue creciendo.
Los nietos traen ruido, ternura, caos, fotos, videos, castings, y un nuevo modo de estar juntos.
Los abuelos traen chochera, energía renovada y ese amor que se vuelve oficio.
Y yo, desde mi rincón, los miro, los saludo con voz de pavo y celebro que esta familia siga multiplicándose en risas, berrinches y abrazos inesperados.



viernes, 14 de agosto de 2026

POST — Las Hermanas, los Viajes y la Vida que Me Tocó Vivir


Hoy estuve conversando con mi amiga Nadia, que siempre tiene una lectura fina de las personas. Mientras miraba fotos de mis hermanas, me dijo algo que me quedó resonando: que Alejandra no representa la edad, que Lucía parece la más patricia, que Georgina tiene esa estrella propia, y que yo soy el más sencillo del linaje. Y tenía razón.

Alejandra, con sus 66, sigue siendo una mujer hermosa, de esas que mantienen estilo sin esfuerzo. Lucía, la mayor con 67, es la morocha clásica, la más cheta en su porte. Y Georgina, la rubia de 62, es la dragona del horóscopo chino: siempre cae parada, siempre encuentra su camino.

Las tres están muy bien. Viajan, disfrutan, sostienen una estética Alippi que viene de generaciones. Alejandra volvió hace poco de un viajesón por Brasil; Lucía estuvo en Río; el año pasado Alejandra se fue a Dinamarca; y ahora Georgina se prepara para Playa del Carmen. Mis sobrinos… una culada. Todos acomodados, todos con su propio impulso.

Yo siempre digo que los Alippi fuimos pudientes. Algunos nos empobrecimos y nos rehacimos. En mi caso, por educación y vocación, siempre estuve más cerca de los vulnerables y los pobres. Soy el más sencillo, como me dijo Nadia, y es verdad. Pero eso nunca me quitó linaje: simplemente me llevó por otros caminos.

También recordé mis viajes. Diez países de Sudamérica y el Caribe. Machu Picchu tres veces. Ushuaia dos veces. El Calafate dos veces. Colombia con su Caribe profundo: Santa Marta, Cartagena, y el Parque Tayrona, donde fui dos veces, una con amigos y otra en mi luna de miel con Soledad. Uruguay en auto, Santa Teresa, Punta del Diablo siguiendo tambores por la playa, Punta del Este, Colonia, el ferry a Buenos Aires. En esa época viajaba con tarjeta; hoy, viviendo al contado, la ecuación es otra.

Pero vivo más tranquilo. Mucho más. El único detalle es que las candidatas que aparecen suelen ser de querer viajar, y yo ahora estoy en otra etapa: la de sostener lo que tengo, la de vivir con calma, la de elegir bien.

Este post es para dejar asentado algo simple: mi familia es amplia, hermosa y diversa, y mi vida —con sus viajes, sus caídas, sus retornos y su sencillez— forma parte de ese linaje. Somos los Alippi. Y cada uno, desde su lugar, sigue llevando la historia adelante.



miércoles, 12 de agosto de 2026

Conversación con Arturo — Comunidad Afectiva Alippi García

Hoy hablé con Arturo. Mi sobrino, pero también el hijo de mi hermano Juan Arturo, aquel que partió el 28 de diciembre de 2016 y dejó un hueco que todavía se siente en la mesa familiar. Arturo hoy lleva adelante Impianti SRL, la empresa que fundaron sus padres y que heredó con la responsabilidad tranquila que siempre tuvo desde chico.

Le escribí para consultarle si podía acompañarnos con un informe técnico para el edificio Altos de Clermont donde vivo. Me respondió con esa claridad que lo caracteriza: que muchas gracias por tenerlo en cuenta pero que está concentrado en la empresa, sin tiempo para asumir más compromisos. Lo entendí sin más. En nuestra familia, cada uno sabe dónde está parado y qué puede sostener.

Pero lo que vino después fue lo que me tocó de verdad.

— “¿Estás jugando al ajedrez online?”
— “Algún día hacemos una partida.”

Ahí apareció el vínculo.
No el profesional, no el del consorcio, no el del ingeniero.
El otro: el del linaje, el del gesto simple, el del tío y el sobrino que se reconocen en un tablero.

Me pasó su usuario. Le pasé el mío.
Y en ese intercambio mínimo sentí algo que siempre vuelve:
que la familia no es sólo historia, ni sólo ausencia, ni sólo responsabilidades.
Es también esto: un mensaje breve, un juego pendiente, una continuidad silenciosa.

A veces, entre edificios, humedades, contratos sociales y días que pesan, aparece un gesto que recuerda que seguimos acá.
Que todavía hay partidas por jugar.



martes, 14 de julio de 2026

Exequias para Pericles, el Guerrero de los Muiño Alippi

 

Hoy, en esta noche en que la casa de Lucía parece más grande y más silenciosa, despedimos a Pericles, caniche micro toy, guerrero diminuto y centinela de 17 años que ha dejado de existir mientras se dormía de a poco, con ese corazón pequeño pero obstinado que siguió marcando el ritmo del viaje que emprendía.
Los Coyas enseñan que los animales cruzan primero el Río del Más Allá, abriendo el camino del miedo para sus amos. Ladran desde la otra orilla para darnos ánimo. Esta noche, Pericles ya está allí, ladrando suave, como quien dice “cuando llegue tu hora, no tengas temor”.

I. Su larga vida: un récord y un símbolo

Entre todas las mascotas de la comunidad familiar Alippi García, ninguna vivió tanto.
Pericles fue un record, pero más que eso: fue una presencia constante, un testigo de cuatro generaciones desde el abuelo Alippi que te llamaba cariñosamente: "Periclito, periclito", la Coca, Doña Emilia, Don Juan hasta tus sobrinos Gregorio, Pedro y Fausto, pasando por tus padres Gustavo y Lucia, tus hermanos, Octavio con el que te estudiaste Arquitectura en el altillo, Lucía y su Diseño, Magui y su Publicidad.
Alegró reuniones, vigiló veranos, vio nacer a los nietos de Lucía, jugó con los sobrinos, y cada visita nuestra era recibida con ese ladrido de guardián que atravesaba el pasillo exterior hasta el portón.
Nunca aceptó ser “el perro de la casa”. Él era uno más, y así fue tratado.

II. El verano del hara-kiri

Hubo un verano en que pareció morirse.
Magui y Ramiro lo encontraron acurrucado bajo una planta del patio, temblando, como hacen ciertos perros cuando deciden retirarse solos para morir.
Yo dije que se había ido a hacerse el hara-kiri.
Pero Magui lo levantó en brazos, lo llevó a la casa de San Clemente donde estábamos pasando unos días gran parte de la familia amplia, y al recibir el calor de hogar, resucitó.
Al rato ya estaba ladrando por su porción de asado, como si nada.

III. La Posta y los veranos de guardia

Con Georgina nos tocó ser caseros en la Posta de Heriberto Martínez.
Pericles era parte de nuestras tareas: cuidarlo, acompañarlo, entender sus rituales.
Recuerdo una tarde de lluvia en que Georgina caminó cinco cuadras para llevarlo a la veterinaria donde tenía su albergue de verano.
Allí convivía con otros perros vecinos, y se llevaba bárbaro.
Era pequeño, pero tenía códigos.

IV. El celibato del guerrero

Soltero para siempre.
Probó entreverarse con una de su raza, pero eligió el celibato.
Un guerrero espiritual, un asceta canino.
Un capo.

V. Su partida

Hoy se fue como viven los sabios: sin hacer ruido, sin dramatismo, sin exigir nada.
Se durmió mientras su corazón seguía latiendo, como si quisiera acompañar a la familia un poco más, hasta el último segundo.

Pericles, guerrero de los Muiño Alippi,
que tu ladrido siga sonando desde la otra orilla.
Que tu vida larga y obstinada quede como ejemplo de fidelidad, humor, presencia y resistencia.
Que tu memoria acompañe a Lucía madre, a Lucía hija, Octavio, a "sus sobrinitos", a todos los que te conocieron.
Y que cuando llegue nuestro turno de cruzar el Río, seas vos quien nos reciba, moviendo la cola, diciendo con tu voz chillona:
“No tengan miedo, ya abrí el camino.”

Y nosotros querido hermano perro, amiguito "sintiente no humano", te decimos que si fuiste parte de la familia Muiño Alippi y de la Comunidad Alippi García y Cía. te mereces unas exequias como estas, dignas de cualquier ser humano querido. Amén



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