sábado, 20 de junio de 2026

Comunidad: El cumpleaños de Dante y un reencuentro inesperado


Ayer fue el cumpleaños de Dante, mi ahijado de confirmación y amigo de toda la vida. Como cada año, la reunión tuvo ese clima simple y cálido que él sabe generar: choripanes bien hechos, colita de cuadril, bondiolita cortada fina para sandwichitos y un arsenal de salsas que prepararon sus cuñadas. La mesa larga, la charla fácil, la gente de siempre.

Entre los que aparecieron estuvo Fabio, un viejo amigo de aquellos tiempos en que nos juntábamos en la casa de Ely a escuchar música, tomar café y hablar de la vida hasta cualquier hora. Hace años que no lo veía. Él ha tenido sus luchas, especialmente con las sustancias, pero ayer lo encontré presente, lúcido, con ganas de conversar.

Cuando me volví de la fiesta, me pidió si podía acercarlo hasta su casa. En el camino lo invité a tomar un café y aceptó sin dudar. Terminamos recordando esas noches largas de juventud, cuando todavía no sabíamos que el tiempo iba a llevarnos por caminos tan distintos. Fue un rato bueno, sincero, sin máscaras.

Hubo algo más: el reconocimiento energético. Dos vampiros psíquicos que se reencuentran después de mucho tiempo y se reconocen. Nos abrazamos como me enseñó Riquelme, no como gesto social sino como lectura mutua. Fue un momento breve pero real.

Me quedo con eso.
Con la fiesta de Dante, que siempre reúne.
Con la comida compartida.
Con el reencuentro inesperado.
Y con la certeza de que, a veces, la vida te devuelve piezas del pasado solo para mostrarte dónde estás parado hoy.

Este es mi registro para Comunidad. Para que quede escrito.



martes, 2 de junio de 2026

Comunidad: Obras, Acompañamientos y Cierres Necesarios

 

En estos días estuve terminando una serie de arreglos importantes tanto en mi casa como en mi auto, y quiero dejarlo registrado acá, en Comunidad, porque mucho de lo que logré se apoyó también en la ayuda concreta de la familia.

Hace unos días Alicia, mi cuñada, me prestó su tarjeta de crédito para poder comprar el aire acondicionado que necesitaba para el Clermont. Un gesto simple, directo y muy valioso para mí. Gracias a eso pude avanzar con algo que venía postergando hace tiempo.

Por otro lado, mi casa tenía dos pérdidas que ya no podían esperar: una en el inodoro y otra en el monocomando de la cocina. Entre el sábado y hoy vino Marcos, el plomero, y dejó todo en orden. Trabajo limpio, prolijo, sin vueltas.

Hoy también vino Javier, el instalador del aire acondicionado, y me dejó el equipo funcionando perfecto. El Clermont quedó distinto, más habitable, más digno.

Mientras tanto sigo invirtiendo en la Taunus, haciéndole mejoras menores para que llegue bien a la ITV del día 9. Son detalles, pero necesarios para que el auto esté a la altura y pueda seguir acompañándome como siempre.

Quiero dejar asentado algo: soy un tipo autónomo, trabajo con mis propios recursos y sostengo mis cosas. Pero aun así, la familia está. Acompaña, habilita, facilita. No desde la dependencia, sino desde el vínculo real. Y eso lo valoro.

Hoy cierro un tramo de ordenamientos que venían pendientes. La casa está en regla, el aire instalado, las pérdidas resueltas, la Taunus encaminada. Y yo, más tranquilo.

Este es mi registro para Comunidad.
Para que quede escrito.
Para que se sepa que cuando uno avanza, nunca avanza solo.

Exequias para Pericles, el Guerrero de los Muiño Alippi

  Hoy, en esta noche en que la casa de Lucía parece más grande y más silenciosa, despedimos a Pericles , caniche micro toy, guerrero diminut...